Empieza el baile de campaña

El segundo día de la campaña electoral ha llevado de viaje por España a los cuatro candidatos. Barcelona ha sido elegida por Podemos y Ciudadanos, lo que refleja la importancia del tema catalán, como ya lo había sido durante los últimos meses.

Por un lado, Pablo Iglesias elegía la ciudad condal para estrenarse en esta campaña. Allí prometía reconocer los derechos nacionales de Cataluña y defendía el referéndum de autodeterminación. Para dar una imagen de mayor fortaleza ante esta cuestión primordial, se ha rodeado de su socio de Unidos Podemos y de representantes de las confluencias como Colau, Domenech, Oltra y Urtasun. Y si de símbolos parece que vive Podemos, no podía faltar una intervención en catalán por parte de Errejón, además de reivindicar la bandera del pueblo gitano antes del acto. No hay duda de que la formación morada maneja como nadie el poder de la imagen.

Por otro, Albert Rivera ha defendido en su ciudad natal el fin de la vía separatista. Su discurso se ha visto interrumpido por un independentista que ha tratado de boicotear el acto. Y es que los ánimos están muy calientes y el calor veraniego, impropio de una campaña de elecciones generales, está afectando a todos. Albert Rivera ha cargado contra el “populismo” que representa Pablo Iglesias y el “inmovilismo” de Mariano Rajoy. Pero, ¿quién habla del PSOE?

Por su parte, Mariano Rajoy, en la misma línea, ha optado en Murcia por colocar a Podemos como adversario por delante de los socialistas. Parece que ahora el radicalismo es el enemigo de la recuperación, en esta calle sin salida de conmigo o contra mí. Sólo quedan dos opciones: gran coalición o gobierno de izquierdas.

Por último, Pedro Sánchez se ha dado un baño de masas en la fiesta de la Rosa en Vizcaya. Durango ha acogido un mitin de reafirmación socialista muy condicionado por el preocupante declive de su partido en las encuestas. Ha terminado la jornada enfrentándose a las preguntas de varias familias en La Sexta.

La campaña pareció detenida durante unas horas. Y es que ahora toca preparar el examen del lunes por la noche. La mayoría de los sondeos coinciden en que el resultado será muy ajustado, lo que concede aún más valor a este debate a cuatro, una cita en la que los candidatos pueden tener mucho que perder. En este formato si lo haces muy bien, apenas se valora, pero si cometes un error, por pequeño que sea, quedarías en evidencia, por tanto, puede restar más que sumar. La preparación resulta fundamental. Para ello hace falta mucho tiempo y esfuerzo, tanto que para hoy apenas hay actos de campaña, el objetivo está claro. Pero, ¿a quién le interesa más este debate, a los medios o a los ciudadanos? El martes tendremos la respuesta.

Pero en esta campaña electoral no sólo resulta importante este “debate decisivo”, sino que continúa el goteo de apariciones televisivas de los candidatos en todos los formatos imaginables, informativos y de entretenimiento. Si antes se rehuía todo lo que oliera a desenfadado, ahora se abraza con emoción. Ni tanto ni tan poco.

Así, Mariano Rajoy rechazó participar en el debate a cuatro durante la pasada campaña. Sin embargo, ahora ha preferido asumir esa responsabilidad en vez de delegar. Además, tiene previsto acudir al programa “El Hormiguero”, el cual tampoco visitó el pasado mes de diciembre. Pablo Iglesias pasará de participar en una veintena de actos electorales a estar presente tan solo en ocho mítines. Sánchez y Rivera también saben la importancia de su presencia televisiva. Si hay algo claro en esta campaña es que este medio se ha convertido en prioritario para las estrategias de todos los candidatos.

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